Duelo prenatal y perinatal: Comprender, transitar y acompañar la pérdida

El duelo prenatal se refiere a la pérdida del bebé durante el embarazo, en cualquier etapa de gestación. El duelo perinatal abarca las pérdidas que ocurren alrededor del nacimiento, ya sea en el parto o en los primeros días o semanas de vida.

Ambos tipos de duelo son experiencias profundamente dolorosas que, aunque a veces invisibilizadas socialmente, tienen un impacto emocional real, legítimo y duradero en madres, padres y familias.

Las causas pueden variar: aborto espontáneo, muerte fetal intrauterina, complicaciones en el parto o enfermedades neonatales graves. Sea cual sea la causa, el dolor es real y el proceso de duelo debe ser acompañado con respeto, contención y comprensión.

¿Por qué duele tanto una pérdida perinatal?

Porque desde el momento en que se espera un hijo, nace un vínculo emocional. Hay sueños, nombres pensados, expectativas, amor proyectado. El duelo en estas circunstancias puede ser especialmente complejo porque:

  • Se trata de una pérdida temprana, muchas veces invisibilizada o minimizada por el entorno.
  • Afecta la identidad parental y puede generar sentimientos de culpa, fracaso o vacío.
  • Suele ser difícil encontrar espacios de validación emocional o acompañamiento adecuado.

 

Fases del duelo

No todas las personas viven el duelo de la misma manera. Sin embargo, muchas atraviesan algunas de estas etapas, aunque no necesariamente en orden:

  1. Negación
    Es una respuesta inmediata al impacto. Puede haber confusión, incredulidad o desconexión emocional.
  2. Ira
    Puede surgir enojo hacia el cuerpo, hacia el sistema de salud, hacia la vida o incluso hacia otras personas que sí tuvieron embarazos exitosos.
  3. Negociación
    Aparecen pensamientos del tipo: “si hubiera hecho esto…”, “¿y si hubiese ido a otro médico?”, buscando explicaciones o alternativas.
  4. Tristeza profunda
    Es un momento de contacto real con la pérdida. Pueden aparecer llanto, insomnio, aislamiento, dificultad para concentrarse o pérdida de interés en actividades.
  5. Aceptación
    No significa olvidar, sino aprender a convivir con la ausencia. Se integra la experiencia como parte de la historia personal.

Estas fases no son lineales ni obligatorias, y pueden repetirse o combinarse de diferentes maneras.

¿Cómo transitar este tipo de duelo?

  1. Validar la pérdida

El primer paso para comenzar a sanar es reconocer que lo ocurrido es una pérdida real. No importa si fue en la semana 7 o en el día del parto: si fue importante para ti, tiene valor.

  1. Permitirse sentir

El dolor, la tristeza, la culpa o el enojo son emociones normales. No es necesario reprimirlas ni “ser fuerte” todo el tiempo. Expresarlas es parte del proceso.

  1. Nombrar al bebé si así se desea

A muchas familias les ayuda nombrar al bebé, escribirle una carta, guardar algún recuerdo o tener un espacio simbólico para rendirle homenaje.

  1. No forzarse a “superarlo rápido”

El duelo no tiene una fecha de vencimiento. Es un proceso que lleva tiempo y que cada persona vive a su propio ritmo.

  1. Cuidar el cuerpo y la salud mental

Después de una pérdida, la recuperación física puede coincidir con un gran desgaste emocional. Es importante alimentarse bien, descansar y pedir ayuda profesional si hay síntomas persistentes de ansiedad o depresión.

Apoyo y acompañamiento: ¿qué ayuda?

  • Terapia psicológica especializada: especialmente en salud mental perinatal. Existen profesionales formados para trabajar con este tipo de duelo.
  • Grupos de apoyo: muchas familias encuentran alivio al compartir su experiencia con otras que han vivido lo mismo.
  • Pareja y entorno cercano: es importante que el entorno acompañe sin juzgar, sin minimizar y simplemente estando presente.

También es válido que la pareja o familiares necesiten su propio espacio para procesar la pérdida, cada uno a su manera.

¿Qué puede hacer el entorno?

A veces, sin querer, el entorno lanza frases que pueden herir más que ayudar:

  • “Al menos fue temprano”
  • “Ya tendrás otro”
  • “Todo pasa por algo”

En cambio, es más sanador decir:

  • “Lamento mucho lo que pasó”
  • “Estoy aquí si necesitas hablar”
  • “¿Te gustaría contarme cómo lo estás viviendo?”

La escucha empática y el respeto al ritmo de la persona en duelo son las mejores formas de acompañar.

Este duelo es una pérdida profunda y transformadora. Aceptar el dolor, buscar apoyo adecuado y permitirse vivir el proceso con libertad emocional son pasos fundamentales para la sanación.

Nadie está preparado para perder a un hijo, y no hay un camino único para transitar el duelo. Pero sí hay recursos, redes, profesionales y espacios que pueden hacer el trayecto más llevadero. Hablar del duelo no lo agranda, lo humaniza.

Fuentes:

https://www.psicoglobal.com/blog/duelo-prenatal-perinatal
https://espanol.medscape.com/verarticulo/5908297
https://www.unidaddelamujer.es/duelo-perinatal/
https://www.iepp.es/duelo-perinatal
https://www.psyclinic.es/2024/05/10/duelo-gestacional-y-perinatal/
https://eepsicologia.com/duelo-perinatal-que-es-cuanto-dura/

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